Fimosis: ¿Cómo saber si tengo fimosis?

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La fimosis es a estrechez del prepucio que no permite el aseo correcto del pene y dificulta las relaciones sexuales que, en ocasiones son muy dolorosas; existen muy diferentes grados de fimosis desde uno muy leve, que pasa casi inadvertido hasta uno en que el glande siquiera puede asomar por el prepucio.

¿Cómo puedes averiguar si tú tienes fimosis? Lo más importante es tener en claro que la fimosis afecta aproximadamente al 5% de lo varones adultos y tiene una diversidad de causas que la genera.

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[Relato erótico] Placer sobre ruedas

Fue una noche fantástica, la fiesta estuvo fabulosa y me divertí muchísimo, gracias por ofrecerte a alcanzarme hasta mi casa….

No puedo creer que semejante hombre esté a mi lado, lo miro por el rabo del ojo mientras desnudo mentalmente cada parte de su cuerpo. Estoy tan caliente, tengo ganas de saltarle encima y apagar el fuego que me consume con su sexo.

Es ahora o nunca porque de seguro no se me presentará una oportunidad semejante. Deslizo tímidamente mi mano hacia sus muslos lo que desata una sonrisa cómplice en su rostro, bajo el cierre y tomo toda su gran hombría con mis dedos.

De repente cambiamos el rumbo y nos dirigimos a un lugar falto de luz y con un poco de privacidad, me acerco hasta su pecho y con la boca desprendo los botones de su camisa, bajo lamiendo suavemente cada centímetro de piel y una vez allí su verga dura desaparece dentro de mi boca.

Me excita tanto ver lo que soy capaz de hacerle sentir, le gusta, se retuerce y me pide más y más… Sus manos ágiles recorren mis piernas y suben el vestido para poder bajar a la vez mis bragas húmedas, siento cómo sus gruesos dedos penetran en mi vulva y me masturban como nunca.

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[Relato erótico] Mi amante cibernético

Cyber sexo

Son casi las dos de la madrugada y no he podido conciliar el sueño, mi cuerpo arde, mi mente divaga entre fantasías calientes y tan cachondas que no puedo resistir al impulso de correr mis bragas y tocarme el clítoris para saciar la sed de sexo que me carcome.

Pero esto ya no me basta, puedo masturbarme pero no me es suficiente, ya no aguanto… necesito más y me desespera el no poder conseguirlo.

Enciendo la luz como buscando alguna solución que me ayude a apagar el fuego que llevo dentro y de repente lo veo…ahí quieto y espectante está el ordenador que me invita a navegar por las redes sexuales de la web.

Excitada por la necesidad y la emoción de probar cosas nuevas encendí la máquina y me dispuse a buscar sitios llenos de hombres calientes y hambrientos de sexo.

Me sorprende cómo un simple nick que hace ilusión a una diosa del amor pueda servir de anzuelo; me invitan a varios privados, enciendo la web cam y comienzo mostrando y tocando mis senos para quienes están del otro lado.

Pero luego sólo uno llama poderosamente mi atención, aún antes de verlo su nombre despierta cierta curiosidad en mí, Sansón, quizás su mitológica fuerza y poderoso cuerpo hace que me excite aún más.

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