A
la mayoría de las mujeres les gusta que la estimulación
clitórica se inicie suave y lentamente, progresando
gradualmente hacia un poco más de presión.
Sé delicado pero firme en
tus movimientos.
Acaricia delicadamente de
arriba abajo los labios mayores y menores. Hay mujeres
que les fascina un movimiento rápido de la lengua sobre
su vagina hasta llegar al clítoris.
Dale un pequeño masaje a
base de lamer o succionar, lo que implica un constante
cambio de contacto, lo cual impide que la sensación sea
demasiado monótona.
Juega un poco con tu nariz,
boca y mentón para brindarle un poco de variedad pero
siempre delicadamente.
Procura tener poca barba,
ya que el vello facial les molesta e irrita la vagina.
Soplar dentro de la vagina
puede dañar el útero, pero si lo haces con cuidado y de
vez en cuado puede llegar a ser realmente excitante.
Dale besos suaves y tiernos
sobre el vello vaginal hasta llegar al interior de la
vagina.
Mordisquea cuidadosamente
los labios vaginales.
Al mismo tiempo que tienes
tu lengua en su vagina, acaríciale los pechos, verás que
no falla.
Respira por la nariz
cuidadosamente dentro de su vagina al mismo tiempo que
recorres sus labios vaginales con la lengua.
Ten cuidado con introducir
en la vagina ciertos productos como la miel, el yogurt o
el helado, ya que pueden modificar sus anticuerpos y el
aumentar el riesgo de proliferar un virus en su
interior.
Al momento de que la mujer
tiene un orgasmo, su clítoris es mucho más sensible, por
lo que no es conveniente dirigir inmediatamente la
lengua a este órgano para tener sexo oral, ya que la
puedes lastimar.
Lo más importante siempre
es tener una actitud comprensiva, cariñosa y sensible.
Adáptate a los gustos individuales de cada mujer,
descubre que les fascina y cúmpleles.