|
La virginidad es mucho más un
límite mental que un estado físico actual. En tiempos
antiguos, la virginidad era la forma de describir a la mujer
o al hombre que era capaz de decidir por sí mismo. Esa
cualidad era considerada pura. Cientos de años después de la
Era Cristiana, la virginidad se convirtió en sinónimo de "no
sexo".
¿Existe una nueva virginidad?
Ahora,
incluso esa definición está cambiando mientras más
adolescentes y adultos jóvenes están eligiendo el sexo oral
y el sexo anal como una forma de permanecer vírgenes.
El hecho alarmante es que muchos creen que no hay riesgo de
embarazo con el sexo anal ni de contraer enfermedades de
transmisión sexual (STDs por sus siglas en inglés) con el
sexo oral, lo cual no es verdad.
Primer mito: no contraes
STDs
Las STDs pueden ser
transmitidas a través del sexo oral si hay alguna herida
abierta, algún diente perdido recientemente o incluso una
limpieza dental reciente.
La penetración anal tampoco
garantiza que no ocurrirá un embarazo. En algunos rarísimos
casos el semen expulsado por el ano puede viajar por fuera
del cuerpo e introducirse en el canal vaginal, especialmente
si la mujer permanece acostada sobre su estómago después de
la relación sexual.
Además, la penetración anal sin
condón puede transmitirte enfermedades sexuales si éstas
están presentes y, ya que la mayoría de las STDs no tienen
síntomas visibles, tu pareja podría no saber que está
portando una.
Segundo: si no sangras no
eras virgen
Y no olvidemos el mito sobre la
virginidad y la mujer sangrando la primera vez que tiene una
relación sexual. En nuestros días, es poco probable que las
niñas vayan a sangrar durante su primer encuentro sexual
debido a que son muy activas.
Esto no significa que no son "vírgenes". El himen, ese
pequeña tirita de piel que cubre la parte más baja de la
abertura vaginal, es muchas veces rota por una actividad
vigorosa, una lesión en la vulva como una caída contra la
barra de metal de una bicicleta, corriendo y una amplia
variedad de otros ejercicios.
El mito de la mujer sangrando durante su primer encuentro de
penetración ha provocado estragos en la vida de muchos y
debió haber sido dejado de lado junto con la creencia de que
el mundo era plano.
Tristemente, muchas mujeres han incurrido en el dolor y el
gasto de hacerse reconstruir su himen para agradar a sus
hombres o para no ser tratadas como "una cualquiera".
Tercero: el dolor de la primera
vez
Muchos
se preguntan si es cierto y por qué una mujer experimenta
dolor durante su primer acto sexual con penetración vaginal.
El proceso de estiramiento que ocurre en la vagina causa
dolor y los nervios y ansiedad de la mujer provocan que esta
molestia se sienta peor.
Aprender a realizar los ejercicios de Kegel para relajar los
músculos de la vagina ayudaría a aliviar parte pero no toda
la incomodidad.
Otro factor que agrega problemas a la primera vez es tu
bagaje religioso y social.
La mayoría de las mujeres han sido programadas desde
pequeñas para odiar el sexo y ser tocadas especialmente en
las áreas íntimas. De pronto, después de los 18 años, se
supone que deban disfrutar con la sexualidad porque se
casan.
¿Pueden ver la ironía en esto?
Este cambio rápido en sus
creencias no es fácil y provoca muchos problemas entre las
parejas. Incluso las parejas que han estado juntas por años
continúan siendo afectadas por esta programación negativa.
Para las mujeres con estilos de vida fuertemente religiosos
y socialmente opresivos es incluso más difícil hacer el
cambio de no encontrar el sexo como algo deseable y aceptar
los goces de la intimidad con su pareja. Incluso si se
sienten cómodas al principio podrían recaer en sus antiguas
creencias y miedos de las "malas chicas".
Y aquí es cuando entra la frigidez.
La virginidad masculina
Y no olvidemos que muchos
hombres son también vírgenes en sus años de adolescencia y
aún cuando son jóvenes adultos. Los hombres homosexuales,
hombres que tienen sexo con hombres u hombres que tienen
experiencias de penetración anal con su pareja femenina,
pueden también tener una primera experiencia dolorosa, sobre
todo si su pareja no es cuidadosa.
Asegurarse de tener suficiente lubricación y darle tiempo al
cuerpo para que se estire es lo más importante. Otra vez,
los ejercicios de Kegel pueden ayudar a aliviar parte de la
incomodidad.
Kegel: parte de la solución
Con los ejercicios de Kegel el
individuo contrae y relaja los músculos pubocoxígeos (PC).
Para hacerlos, contrae este músculo hasta la cuenta de tres
y luego relájalos. Haz tres sets de ocho repeticiones, tres
veces al día.
Esto te ayudará a fortalecer ese músculo que recorre tus
genitales en toda su extensión y ayuda a reducir la
frigidez.
También mejora la incontinencia urinaria. Si no estás seguro
de que estás contrayendo los músculos correctos, prueba
cuando estés orinando a parar el fluído. Esos son tus
músculos PC. Un beneficio adicional de los ejercicios de
Kegel es que tendrás erecciones más potentes y orgasmos más
intensos.
El verdadero honor
La virginidad de una mujer
todavía es una cualidad altamente deseada en muchas
culturas, especialmente en la comunidad latina. Muchos
hombres colocan el honor de su familia en la virginidad de
su hija o su esposa.
Siempre me pregunto y cuestiono
esta práctica. Creo que el honor verdadero debe ser juzgado
por el amor que una mujer o un hombre aportan a la relación
y por el respeto y el afecto que se dan mutuamente cada día.
Después de todo, ¿no es eso lo que realmente queremos en
nuestro matrimonio y de nuestras parejas? |